domingo, 4 de diciembre de 2011

Master·evangeli.net

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Día litúrgico: Domingo II (B) de Adviento

Texto del Evangelio (Mc 1,1-8): Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: «Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas». Apareció Juan (…) y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano)

"Dios-que-viene"

Hoy, iniciando el nuevo ciclo anual, la Iglesia —como Juan el Bautista— renueva su anuncio a todos los pueblos y lo resume en dos palabras: "Dios viene". No usa el pasado (Dios ha venido) ni el futuro (Dios vendrá), sino el presente: "Dios viene". Se trata de un presente continuo, es decir, de una acción que se realiza siempre: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá también en el futuro. En todo momento "Dios viene".

Uno de los rasgos esenciales y característicos de Dios es que es el "Dios-que-viene". El único verdadero Dios, "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" no es un Dios que está en el cielo, desinteresándose de nosotros y de nuestra historia, sino que es el "Dios-que-viene". Es un Padre que nunca deja de pensar en nosotros. Respetando totalmente nuestra libertad, desea encontrarse con nosotros y visitarnos: es también el "Dios-con-nosotros".

—Jesús viene porque desea liberarnos del mal y de la muerte, de todo lo que impide nuestra verdadera felicidad: Dios viene a salvarme.