jueves, 22 de diciembre de 2011

Master·evangeli.net

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Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 22 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,46-56): En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso (…)».

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano)

El "Magnificat" de la Virgen María

Hoy, todavía en casa de Isabel y Zacarías, escuchamos el "Magnificat", este gran poema que nos llega de los labios, mejor dicho, del corazón de María, inspirado por el Espíritu Santo. "Mi alma engrandece —"magníficat"— al Señor"; ahí se expresa todo el programa de su vida: no ponerse Ella en el centro, sino dar espacio a Dios. María es grande precisamente porque no quiso hacerse grande a sí misma. Ella sabe que sólo si Dios es grande también el hombre es grande.

El "Magnificat" es del todo original, pero, al mismo tiempo, es un "tejido" bordado con "hilos" del Antiguo Testamento, hecho de la Palabra de Dios. Entonces captamos que María estaba como "en su casa": vivía de la Palabra de Dios y estaba impregnada de ella. La penetraba la sabia luz divina, y por eso era tan noble, tan bondadosa, tan radiante de amor.

—"Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones": ¡bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús!